Por Mundoagro.cl el 12 noviembre, 2019

En manos de todos

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Las soluciones efectivas que necesitamos para enfrentar la sequía ya están en el país, así como el recurso humano que pueden ejecutarlas. No es necesario gastar tiempo y dinero para seguir buscándolas en otros lugares o solicitar informes para ver qué haremos en el futuro o a qué nuevos frutales nos dedicaremos al tener menos agua. El mercado es claro y nos señala hacia dónde debemos ir y cuáles son los frutales de exportación económicamente viables que debemos defender, el resto es solo “frutificción”.

Por lo tanto, llegó el momento de ponerse a trabajar, colocarse metas concretas y efectivas, dado que el manejo del riego en Chile requiere a la brevedad que las autoridades, en concordancia con los usuarios asociados a las Juntas de Vigilancias, señalen la ruta futura y convoquen a todos los actores de terreno para provocar una revolución técnica, de inversiones, gestión, transferencia tecnológica, de capacitación y acompañamiento a los agricultores, en el combate a la megasequía.

CAMBIEMOS LA ESTRATEGIA DE LA PASIVIDAD

Revisando la historia reciente (años 2011 al 2014), a través de los diarios y revistas de extensión, vemos que los titulares relacionados con la agricultura señalaban situaciones como: “El 2012 fue uno de los inviernos más secos de la historia”, “Grandes pérdidas financieras y puestos de trabajo en la agricultura por la sequía”, “Sequía causa migración y conflictos”, etc.

Pero en paralelo, y como respuesta a esta grave situación, se plantearon propuestas esperanzadoras a través de las declaraciones del momento: “Esta experiencia marcará un antes y un después en la gestión del agua de riego en Chile”; “Se fortalecerá la Ley de Fomento al Riego”, “Se realizará un cambio en la gestión profesional de las Juntas de Vigilancia o comunidades de agua”, “El plan de construcción de embalses tiene como meta al 2022, un total de 15 nuevos embalses “Se implementarán obras de infiltración para tener reservas sub-superficiales”, “Hay que fortalecer la siembra de nubes, dado sus buenos resultados”, “Viene la carretera hídrica”, etc.

Han pasado ocho años y se ve una mayor preocupación en los medios respecto a la megasequía, probablemente porque los temas en torno a la COP25 se están poniendo de moda y la problemática en Chile se agrava, obligándonos, quizás, a rebautizar su denominación y pasar a llamarse giga o terasequía, por la larga duración de la misma. Pero el problema más importante para la agricultura es que uno vuelve a escuchar las mismas soluciones de hace casi diez años atrás a modo de respuesta automática al drama hídrico y lo que se necesita es trabajar unidos para mitigar los daños y que cada productor tenga el agua necesaria.

¿CÓMO SE VIENE ESTA TEMPORADA?

Basado en los pronósticos históricos de la Dirección General de Aguas, división de hidrología, se presentan las Figuras 1, 2 y 3 que muestran la evolución y pronóstico de la realidad actual de la situación hídrica, al mes de julio 2019, información fundamental que nos obliga a un cambio radical de las estrategias a seguir. De lo presentado se rescatan algunos puntos centrales:

 

A Para la temporada frutícola 2019/2020, se pronostica una peor condición que el 2012/2013. Esta advertencia sirve para recordar los problemas que cada uno vivió en sus campos en esa época, por la falta de agua.

B En el año 2017, claramente se logró una recuperación de la capacidad embalsada de la III (Valle del Huasco) y IV regiones, teniendo un mejor pronóstico para la agricultura bajo riego para este año. Esto, fortalecido por mejoras en la gestión del agua que implementaron algunas nuevas
directivas de Juntas de Vigilancias, dada la grave experiencia de años anteriores. Sin embargo, lo del Valle del Choapa es preocupante.

C La situación del Valle del Aconcagua y Región de O’Higgins preocupa más al no tener capacidad embalsada y frutales de cosecha tardía. Adicionalmente, reportes recientes señalan una menor acumulación de nieve en la cordillera, lo que debe ser ratificado oficialmente en las semanas que vienen. Esta información puede complementarse con las conclusiones que surgen de la Figura 4, con un piso mínimo de caudales dado por la curva de la temporada 2014/2015 y según la experiencia de la temporada 2018/2019, donde no hubo problemas. De acuerdo a la Figura 5, lo menos malo sería partir con una condición de baja temperatura o una primavera fría, como la temporada 2018/2019, de manera que el deshielo sea menor, procediendo posteriormente los caudales a comportarse a lo menos como la temporada 2014/2015. Por el contrario, si la primavera es calurosa y los caudales de noviembre en adelante se comportan por debajo de la temporada 2014/2015, es probable que ocurran graves daños por falta del recurso hídrico. Por lo tanto, el informe de la DGA respecto de los pronósticos de caudales de esta temporada, serán fundamentales para tomar decisiones extremas.

 

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Dado que la problemática es de carácter masivo y existe una gran diversidad de condiciones en las regiones, la solución debe ser enfrentada en forma conjunta por todos los usuarios de los canales, empoderando y respetando las decisiones de cada Junta de Vigilancia, al margen de acciones privadas que se pueden implementar y que más adelante detallaremos. A continuación, enumeraremos una serie de puntos que cada uno puede responder a modo de repaso general por sí o por no:

A. Vividas las consecuencias de la fuerte sequía entre los años 2012 y 2015 y condición de cambio climático que sigue afectando a Chile, yo como usuario de mi canal:

  1. ¿Me comprometí a trabajar con la Junta de Vigilancia de mi río y en el canal que me corresponde, ir a todas las reuniones y estar dispuesto a dar ideas y colaborar?
  2. ¿En la Junta elegimos a personas con verdadero conocimiento y capacidad de hacer una moderna gestión eficiente del riego de la cuenca?
  3. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, pudieran modernizarse las boca tomas y marcosrepartidores (compuertas)?
  4. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, pudiéramos revestir y/o entubar canales de distribución, logrando un ahorro de agua cercano al 45%?
  5. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, pudiéramos instalar sistemas de monitorización online de caudales en los canales, de manera de tener control de los flujos y evitar robos y/o conflictos entre usuarios en el futuro?
  6. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, lográramos que todos los usuarios implementaran el riego tecnificado (goteo), pudiendo ahorrar intrapredialmente otro 40% de agua?
  7. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, se promoviera el uso de modernas técnicas de control del riego, como el uso de sondas de capacitancia, para lograr ahorrar intrapredialmente hasta un 30% del agua?
  8. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, se capacitara a todos los usuarios en la gestión eficiente del agua de riego, promoviendo conceptos de sustentabilidad y responsabilidad social por el recurso?
  9. ¿Se trabajó arduamente para que, junto con el Estado, se definiera una estrategia para la cuenca respecto de la infiltración de agua y/o creación de pozos profundos de uso comunitario y/o creación de microembalses en la cuenca y/o posibilidad de un embalse de cabecera, etc.?
  10. Dada la importancia del recurso hídrico y la connotación social que tiene la sequía, ¿se trabajó arduamente con el Estado y el poder Legislativo para fortalecer las sanciones, muchas de ellas administrativas, en el caso de ser detectado el robo de agua? De estos diez puntos, ¿cuántos contesté que sí? ¿Solo espero que el Estado me brinde las soluciones o como usuario debo jugar un rol más activo?

B. Estando informado de la grave situación de este año, con la Junta de Vigilancia:

  1. ¿Hemos realizado revisión de todos los marcos partidores y/o compuertas de los usuarios, exigiendo una óptima condición?
  2. ¿Se limpiaron a tiempo todos los canales y/o repararon daños en el revestimiento?
  3. ¿Se revisaron todos los canales, destruyendo compuertas fraudulentas, tubos camuflados para el robo de agua, motobombas no autorizadas o boca tomas clandestinas?
  4. ¿Se definieron las eventuales restricciones en la entrega de agua (alícuotas por acción) o la existencia de turnos?
  5. ¿Se capacitó a los usuarios en los cálculos de volúmenes de agua de riego que dispondrán (m3/ha), de acuerdo a las alícuotas definidas por acción?
  6. ¿Se informó de las acciones judiciales que llevará a cabo la Junta de Vigilancia en caso de robo de agua por usuarios de los canales o gente foránea, así como, de los celadores o repartidores de agua? Estamos en el mes clave donde lo anterior tiene vital importancia. ¿En cuántos puntos estamos al debe?

C. A nivel intrapredial y frente a la larga sequía, en estos ocho años y lo que puede venir:

  1. ¿Construí un tranque acumulador de agua, revestido, de acuerdo a las necesidades del huerto?
  2. ¿Instalé sondas de capacitancia para el control del riego, las que manejo online en plataforma y me ha permitido ahorrar hasta un 30% de agua y energía eléctrica?
  3. ¿Me capacité, así como a la gente encargada, en las modernas técnicas del manejo del riego y adquirí una Bomba de Scholander móvil para monitorizar la condición hídrica de las plantas y complementar los datos de las sondas?
  4. ¿Cambié huertos viejos, realizando una excelente preparación de suelo, sobre todo por la incorporación de enmiendas orgánicas sólidas, optando a niveles por sobre el 3% de materia orgánica?
  5. ¿Implementé dos líneas de gotero o más en suelos de texturas gruesas o frutales mayores, con emisores más cercanos entre ellos y líneas fijas en su posición sin movimiento hacia la entre hilera o terceras líneas desplazadas?
  6. ¿He manejado un óptimo bulbo de mojamiento, con una alta densidad de raíces concentradas en él, bajando al mínimo el suelo inútil? ¿Se eliminó el riego en la entre hilera?
  7. ¿He procurado todas las acciones necesarias para mantener raíces sanas y activas, principalmente a través del óptimo balance entre agua y oxígeno en el suelo usando las sondas de capacitancia?
  8. ¿He trabajado el concepto de suelo vivo, maximizando la capacidad de retención de agua en el suelo y favoreciendo el crecimiento de raíces, bajando las fertilizaciones tradicionales y fortaleciendo el uso y volumen de sustancias orgánicas líquidas, con cero tolerancia a la compactación del suelo?
  9. ¿Tengo definido un eficiente control de malezas?
  10. ¿Reparé los pozos y bombas?
  11. ¿Revisé el sistema por goteo, cambiando líneas en mal estado?
  12. ¿Revisé bombas, filtros, sistema eléctrico, etc. de mi sistema de riego?
  13. ¿Me preocupo siempre de que las líneas de riego estén en su lugar y no oscilen sobre el suelo por los manejos que hago en el campo?
  14. ¿Estoy estudiando nuevas inversiones como mallas de sombreamiento, mulch, plásticos, etc.?
  15. ¿Busqué asesoría moderna en el manejo del riego o le exigí a mi asesor que se capacitara, incorporando los nuevos criterios de gestión basado en el uso eficiente del agua de riego (m3/kg producido)?
  16. Este invierno, ¿mantuve una humedad adecuada en el suelo mirando las sondas de capacitancia, iniciando el relleno (almacenaje) de agua en el suelo para el inicio de la temporada?
  17. ¿Realicé un balance hídrico del predio, teniendo claro los volúmenes de agua de riego disponibles para este año (m3/ha)?

AGUA PARA TODA LA TEMPORADA

Es imposible ponerse el desafío de obtener la mejor fruta de exportación si el volumen de agua disponible no es el mínimo requerido para toda la temporada (hasta cosecha). Seguramente en algunos lugares habrá agua al inicio, pero podría fallar hacia el final de la temporada, sobre todo si no hay embalses que regulen el flujo.

Lo peor es hacer un mal cálculo y, tras haber gastado mucho dinero en los manejos tradicionales, darse cuenta de que no se pueda exportar la fruta a semanas de ser cosechadas. En la crisis anterior hubo muchos casos que fueron previamente advertidos, donde se salvaron las cerezas pero se perdieron las uvas Crimson.

Algunas consideraciones son:

  1. Si hay embalses, como en la IV Región, es importante que las Juntas de Vigilancias se pongan de acuerdo y cuiden el agua al inicio de la temporada. Se puede coordinar un período de riego de dos semanas en agosto o septiembre en pre-brotación, para rellenar el suelo y dejarlos a capacidad de campo. Posteriormente, es factible bajar la entrega desde el embalse, atendiendo que las plantas no tienen hojas y por lo tanto no existe consumo de agua (Figura 6), salvo las pérdidas por evaporación. Está claro, que los volúmenes que serán eliminados del embalse dependerán de la superficie de frutales y su tipo, persistente o caducos. A modo de ejemplo para suelos francos, tanto en la producción de uva para pisco y uva de mesa en la IV Región, se realizaban hasta seis riegos antes de flor; sin embargo, en la actualidad y usando son das de capacitancia, como máximo los volúmenes de agua equivaldrían en el mismo período a 1,5 o máximo dos riegos. Esta estrategia fue la que ayudó al ahorro de agua en la crisis del 2012. Entrando en el período de pleno consumo (Figura 7), cuidar las raíces y regar respetando lo básico en el manejo del riego para no provocar daños a la planta: entregando el agua que ella requiere para sacar fruta de calidad, pero logrando una óptima aireación del suelo a través de un adecuado manejo del tiempo y frecuencia de riego. Adicionalmente, es importante recordar que la falta de disponibilidad de agua obliga a evitar toda pérdida por percolación profunda. La única manera de optimizar estas decisiones es usar sondas de capacitancia.
  2. Si no hay embalses, la situación es más compleja, dado que el agua del deshielo sí o sí se perderá al no ser almacenada, por lo que se debe procurar mantener lleno el “estanque suelo”, pero teniendo en cuenta que la mantención de un suelo siempre saturado provocará muerte de raíces teniendo peores consecuencias futuras, por lo que el manejo debe ser con sumo cuidado y permitiendo la oxigenación. Con la falta de un embalse, cobra gran importancia la existencia de un buen tranque de almacenamiento intrapredial. Otro punto importante son las dificultades de los turnos de riego y sin tranques, donde en muchas ocasiones, sobre todo con riegos tecnificados, no es posible ocupar todo el volumen que se le entrega a un productor en un corto período de tiempo.
  3. No abusar del uso de fertilizantes, dado que el alza de la salinidad en el suelo provoca un incremento de la presión osmótica de la solución del suelo dificultando la absorción de agua. Por lo tanto, es recomendable realizar un óptimo análisis de suelo, verificar niveles de fertilizantes y tratar de reducir su uso, si es posible. El seguimiento secuencial nutricional, vía análisis foliar, ciertamente ayudará. Además, se recomienda para zonas con alta carga de sólidos disueltos en el agua de riego, lavar a salida de invierno de manera de rebajar las concentraciones de algunos elementos (sales) que pueden ser nocivos, como Cl y B, etc.
  4. Realizar una fertilización racional, sobre todo nitrogenada, y equilibrada con la carga frutal y el potencial productivo del huerto, dado que se debe evitar el exceso de crecimiento del follaje (muchas veces eliminado en las desbrotas o podas en verde), dado que incrementará el consumo de agua de riego.
  5. En casos extremos, quizás exista la necesidad de adelantar las cosechas. Por lo tanto, se aconseja disminuir la carga frutal desde el inicio, descargar tempranamente los pampanitos en uva de mesa y evitar el uso de reguladores de crecimientos que puedan atrasar las fechas de cosecha. Sin embargo, cada productor debe valorizar si le conviene o no este camino.
  6. Óptima condición física del suelo y todo con raíces activas. Siempre favorecer el incremento de la retención de agua de suelo, así como mantener la mejor condición física del suelo y el crecimiento de raíces. Tenemos pruebas comerciales concretas del uso de sustancias orgánicas líquidas en volúmenes importantes (100 a 300 L/ha) e inclusive reduciendo la fertilización tradicional permitiendo compensar los costos. Entre ellos se pueden mencionar: Bioamino-L, HumusCASA, Humic Soil (Rimsa) y Fertum Biofert Plus (Fartum).
  7. Existe la posibilidad usar, en aplicaciones al suelo y en forma complementaria, nuevos copolímeros de grado líquido diseñado para mejorar la infiltración, movimiento lateral del frente de mojamiento y retención de humedad del suelo. Hay muchos antiguos que no funcionan. Uno de los que hemos estudiado en el último año, esperando tener otra herramienta para mitigar la sequía y que ha logrado mejorar la condición hídrica de las plantas, ha sido HortiHydro de Hortifeeds International.
  8. Inversiones adicionales como mallas de sombreamiento, mulch artificiales o naturales al suelo y/o plásticos, permitirán rebajar la evapotranspiración o la evaporación, reduciendo la demanda de agua de riego (15 a 35%) pero debe ser evaluado por cada productor de su conveniencia según las inversiones y en función de otras prioridades.
  9. Se han realizado un sinnúmero de estudios dirigidos a definir estrategias de ahorro de agua de riego a través del riego deficitario controlado o riego parcial de raíces, basado normalmente en la reducción proporcional de la evapotranspiración de cultivo (ETc) en diferentes etapas fenológicas. Sin embargo, no es un proceso fácil de aplicar en terreno o poner en práctica a modo de receta si no se tiene una experiencia previa de respuesta productiva del huerto en particular. Gran parte de las diferencias en los resultados obtenidos guardan relación con la nula caracterización detallada del sistema radical (densidad de raíces y su ubicación en el perfil de suelo) e información del comportamiento del bulbo de mojamiento frente a la reducción de los volúmenes de agua de riego, aspectos fundamentales para realizar una adecuada interpretación de los resultados y la obtención de conclusiones robustas.

Está claro que en todos los aspectos estamos al debe para enfrentar esta nueva crisis que se viene y las responsabilidades son colectivas, directa o indirectamente. Las experiencias de las Juntas de Vigilancia son fundamentales para no equivocar el camino.

Los recursos del Estado son escasos, de ahí la invitación a redirigir el foco y los esfuerzos para minimizar, en el futuro inmediato, el daño que se podría generar por la actual condición hídrica del país y armar una agenda robusta de trabajo centrando en el agua para provocar una “revolución técnica, de inversiones, gestión, transferencia tecnológica, de capacitación y acompañamiento a los agricultores”, en el combate a la megasequía, asegurando el potencial productivo frutícola del país y minimizando el drama en el mundo rural.

Por: Dr. Rodrigo Callejas 
Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Agrarias, UCHILECREA

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